martes, 13 de marzo de 2007

Almas Gemelas: un cuento de hadas.

19 de febrero, 1830, Japón:
Azouk corría velozmente por el pasillo oscuro y frió. Nada le impedía el paso, pero él sabia que se encontraba en una trampa. Seguramente, tras aquellos sombríos muros, había soldados enemigos esperándolo. Sus ropas flameaban con el viento por su carrera y producían un sonido tranquilizador, musical, hermoso. Aquellas ropas que le había regalado su maestro hacia tiempo atrás. Con su mano izquierda sujetaba fuertemente su katana, otro regalo de su maestro.
Súbitamente llegó al final del corredor donde había una puerta abierta. Se detuvo, desenvaino la espada, y cruzó cautelosamente. Inmediatamente fue recibido por tres samurai escondidos, uno se acerco y le lanzó una estocada que el esquivo habilidosamente, e inmediatamente devolvió con mucha mejor puntería. Cayó muerto al instante, los otros dos atacaron juntos, uno de cada lado, pero Azouk se agacho evitando ambos golpes y con la velocidad de un rayo le corto la cabeza a uno y dejo mortalmente herido al otro. Se agacho para ayudarlo, pero el otro emitió un gemido y murió. “Karma” pensó él, y siguió corriendo.
Llego a otra puerta, solo que esta estaba cerrada. La abrió con cuidado por si había enemigos al asecho, pero no sucedió nada. Entró con su katana en alto listo para recibir un ataque sorpresa, pero lo que vio, lo sorprendió mucho más.
Frente a él había un trono de madera en el cual había un hombre sentado. Tenía barba larga y gris y muchas arrugas en su cara, denotando su edad. A su derecha otro hombre evitaba que una bella mujer escapara, su mano izquierda le tapaba la boca, y su mano derecha sostenía un cuchillo en su garganta.
-¡Azouk! ¡Bienvenido! Te estaba esperando.- Dijo el anciano en el trono.
-¿Quién eres tú? ¿Y por que raptaste a Fujiko?
-Porque ustedes estaban viviendo una vida feliz. No debían hacerlo, no esta escrito, es tu culpa, ¡tú debías morir en la guerra! Pero en cambio decidiste quedarte en tú casa y desobedecer. ¡Tú! El gran héroe Azouk.
Azouk contesto tranquilamente, pero por dentro sentía un odio indescriptible hacía aquel anciano.
-Me quede en mi casa por que amo a Fujiko y ella no me iba a dejar partir, incluso me amenazo con seguirme. Yo nunca haría nada que le hiciera daño.
-¡Pues lo hiciste! Porque tú morirás de todos modos. Y ella se quedara sola de nuevo. Y no lo puedes evitar.
Azouk levantó su katana con ambas manos.
-Ya lo veremos…
El anciano rió.
-¿Crees que con eso escaparas a tu muerte?
Con una señal de su mano cincuenta hombres surgieron de las sombras de la habitación con arcos y flechas, apuntandole.
Azouk se aliso el kimono, coloco sus piernas en posición de batalla listo para correr, y pronuncio sus últimas palabras:
-No puedo morir como un samurai Fujiko. No mientras tú estés cautiva. Debo utilizar hasta mi último aliento para rescatarte, y para decirte que te amo.
Fujiko gemía y lloraba en los brazos de su captor. Azouk sabía que ella daría su vida gustosa para salvarlo. Sin embargo se lanzó al ataque gritando “Fujiko”.
Cincuenta arcos crujieron al soltar sus flechas.

20 de Marzo, 1944, Francia:
Pierre corría evitando los escombros que caían a su alrededor. El estruendo de las bombas resonaba en sus oídos dejándolo aturdido. Pero él sabía que no podía detenerse. Era un músico semi exitoso, que solía tocar en los bares y clubes nocturnos, su madre decía que no había nadie que tocara como él la guitarra. Así había conocido a Marilyn, su esposa, y cantante en su show. Tenía hermosos cabellos rubios y la mejor sonrisa del mundo. Pero hace meses que no la veia.
Había sucedido en una fiesta.
-Tengo que hablar contigo.- Le había dicho Marilyn.
-Muy bien.- Había contestado él.
-Aquí no, acompáñame afuera.
Habían atravesado la fiesta entera para encontrar la salida. Ella le había hablado en el camino, pero él no había escuchado nada. Finalmente habían encontrado un lugar afuera en el que no había nadie.
-Siento mucho hacer esto. Pero creo que es hora de que sigamos caminos separados.
Pierre había llevado una sonrisa de oreja a oreja desde el momento en que la había visto, era un efecto que parecía no desaparecer en su presencia. Sin embargo en ese momento se había esfumado y jamás había regresado.
-¿A que te refieres? ¿Caminos separados? ¿Acaso esto se termino? ¿Lo nuestro?
-Si, así es.
-Pero… ¿Por qué? ¿Qué sucedió?
Ella había bajado la mirada. Y con vos baja había dicho:
-Porque no te amo, nunca lo hice.
El corazón de Pierre se había partido en miles de pedazos. De todos los dolores que había sentido en su vida, aquel había sido el peor.
-¿Qué? ¿De que hablas? ¿Acaso mentiste todo este tiempo?- Pregunto él, temiendo la respuesta.
-Si, así es.
Aquello era desesperante. Marilyn lo había amado, el lo sabia desde el fondo de su corazón, pero, ¿Por qué lo negaba ahora?
Un día recibió una llamada suya.
-¿Qué quieres que nos veamos?- Había preguntado él.
-Si, necesito hablar contigo.- Su voz sonaba débil y temblorosa.
-¿Quieres q vaya a tu casa?
-No. Nos vemos en el show, espérame, estaré allí.
Pero ella nunca había aparecido, había estado esperándola hasta convencerse de la cruda realidad, ella no iba a venir.
A pesar del bombardeo había corrido por media ciudad hacia su casa, quería saber que sucedía. Al llegar descubrió que la puerta estaba abierta. Temiendo que ella hubiese huido entró corriendo, pero la encontró llorando en el sillón. Se sentó a su lado.
La bella cara de Marilyn lo miró, solo que ya no era bella, estaba repleta de lastimaduras y moretones.
-Vete.- Le dijo.
-¿Qué diablos te sucedió? ¿Qué son esas heridas?
Marilyn comenzó a llorar cubriéndose la cara con las manos.
-¡Vete! ¡Por favor vete!
Pero él no se fue.
-No.- Contesto.- ¿Vas a contarme q sucedió?
Marilyn lo pensó un momento.
“¿Recuerdas la noche del show en Rouge? Ese día regrese a casa luego del trabajo. Estaba agotada así que no le preste mucha atención a nada. Al llegar aquí había un auto estacionado en frente, pero no me llamó mucho la atención. La verdad es que si hubiese sido más lista habría notado que lo conocía. Lo conocía muy bien.
Cuando entré note q la cocina estaba encendida. Pensé q yo la había dejado así, pero estaba equivocada. Había alguien más allí…”
En ese momento un hombre fornido, alto y con el semblante serio entró a la casa. Pareció no darse cuenta que había gente. Se tambaleaba y chocaba contra los objetos, obviamente bajo los efectos del alcohol. Pierre lo reconoció de inmediato. Lo había visto en aquella fiesta donde todo había comenzado.
-¡Marilyn!- Grito.- ¡Ven aquí!- Sus palabras sonaban arrastradas y extrañas.
Al verlo Pierre comprendió todo: eso era un cuento de hadas, Marilyn era la princesa, aquel hombre era el dragón que la mantenía cautiva, y él era el caballero que debía rescatarla. Comprendió que el hombre la había enamorado en la fiesta, o tal vez antes, y ella había caído rendida a sus pies, pero luego habían comenzado las golpizas, y ella había intentado llamarlo para pedir ayuda, pero había sido encerrada, por eso no se había precentado esa noche.
Se levanto y se paró frente al hombre.
-Déjala en paz.- Dijo firmemente.
-¿Y tu quien eres?- Preguntó el otro dificultosamente.
-¡No lo hagas!- Gritó Marilyn.
Pierre golpeo con todas sus fuerzas la cara del hombre quien se desplomo como un saco de rocas. Parecía inconciente.
-¡Marilyn! ¡Sal de aquí! ¡Rápido!- Gritó él.
Pero ella estaba paralizada. No se movió.
-¿Qué haces? ¡Vete!
Se acerco para que entrara en razón, pero en ese momento sintió un dolor insoportable en su espalda. Se toco con la mano y descubrió que tenía sangre. Perdió el equilibrio y cayo en el respaldar del sillón.
Detrás suyo el hombre mantenía la pistola en alto.
-Maldito. Nunca más te atreverás a golpearme.
Pierre cayó al suelo con la cara hacia arriba. Sus ojos se nublaban lentamente.
-Y ahora tú morirás perra.- Dijo a Marilyn.
Apretó el gatillo pero el proyectil no salió, se había trabado. Pierre tuvo un momento de lucidez, se levanto, tomó un jarrón y se lo arrojo en la cabeza. Enfurecido, el hombre disparo de nuevo, pero esta vez la bala dio contra el cuerpo maltrecho de Marilyn que se había colocado entre los dos.
Mientras Marilyn caía al suelo, Pierre tomó el arma de la mano del hombre, que estaba en estado de shock, y le disparó tres veces. Luego se sentó junto a ella que mientras agonizaba, le dijo.
-Tú eres mi alma gemela. Tú me despertaste de la muerte, solo tú, te amo.
A dieferencia de ella, él no se encontraba muy herido. Con lágrimas en los ojos le dijo:
-Lo se. Yo también te amo.

21 de abril, 2003, Argentina:
-¡Dime porque! ¡No pido nada más!
Fernando podía sentir como la lluvia de verano golpeaba su cuerpo cansado. Todo se había arruinado: su mejor camisa estaba embarrada de pies a cabeza, sus zapatos desatados y echados a perder de por vida, el ramo de rosas que llevaba en la mano quebrado y desordenado. Y sin embargo eso no era lo que mas le dolía...
Gritaba desesperado en la ventana de Ana clamando por respuestas, y sin embargo solo recibía silencio.
-¿Que hice mal? ¿Acaso te ame demasiado? ¿Acaso no te trate bien? ¿Acaso dije algo malo?
De nuevo, silencio. Intento gritar una vez más pero su garganta se cerró, sus ojos soltaron lágrimas, y sus rodillas flaquearon. Así quedo, por varios minutos, arrodillado en el barro empapado.
Ana era su novia, su primera novia, con solo 14 años se habían enamorado desde el día en que se habían conocido, claro que ella lo había abandonado luego de medio año por orden de su madre, pero él creía firmemente que era un error, y nada iba a impedir que lo escucharan.
La ventana crujió un poco y se abrió. Ana se asomó con lágrimas en los ojos y le gritó:
-¡Vete! Mi madre me prohibió verte. Dice que soy muy chica para tener novio.
-Ven conmigo entonces. Nos iremos de aquí, lejos, donde ella no nos encuentre.
Ana lo pensó un momento, su cara triste comenzó a iluminarse con la idea, pero entonces de adentro de la casa rugió una voz.
-¡Ana! ¿Con quien estas hablando? ¡Más vale que no sea ese chico mugroso de nuevo! ¿Cuantas veces te eh dicho que no quiero que te veas más con él?
La chica se puso pálida del miedo.
-Fernando, vete de aquí, ¡rápido!- Le susurro.
La ventana se cerró de un golpe dejando al chico solo en la lluvia.
Entonces las luces del living se prendieron y la puerta se abrió. De adentro salió un mujer muy grande y muy gorda con los ruleros aún puestos y llevando una escoba en su mano derecha. Nada menos parecido a la hermosa cara de Ana. Fernando sintió miedo, pero no se fue, en lugar de ello se incorporo y se paró frente a la mujer apretando fuertemente el ramo de rosas con sus dedos. Por un momento imagino que se encontraba en un cuento de hadas, de esos que le gustaban tanto, en el que él era el caballero, Ana era la princesa, y su madre era el dragón que la mantenía cautiva, pero que, como todo cuento de hadas, terminaría bien, porque él mataría al dragón con su espada, su ramo de rosas.
-¿Otra vez tú?- Dijo la madre con una voz terrible.- ¿No te dije que te fueras de aquí?
-No puedo hacer eso señora.- Contesto Fernando intentando ser lo más amable posible.- Yo amo a Ana, y no voy a dejarla.
La mujer rió fuertemente, su aliento a cigarrillos y a whisky le pegó fuertemente, casi como el fuego de un dragón.
-¿Amor? ¿Qué sabes tú de amor? Eres muy joven para eso niño. Vete a tu casa y no regreses.
Y le había cerrado la puerta en la cara. El dragón había ganado. Y no importaba que él se quedase hasta las tres de la mañana, Ana nunca saldría.
Caminó por la calle cabizbajo, no había ningún ruido y era tarde.
-¿A dónde vas?- Preguntó un anciano con barba gris.
-A mi casa.- Le contesto él.
-¿Problemas románticos?- Dijo sonriente.
Fernando lo miró sorprendido.
-¿Cómo lo sabe?
El anciano se acerco. Sus ropas estaban destrozadas, le faltaban algunos dientes, y un ojo parecía infectado con algo. Pero Fernando sentía que lo conocía de algún lugar.
-Caminemos juntos.- Dijo misteriosamente.
-Está bien.
Fernando noto que su extraño compañero cojeaba.
-¿Sabes lo que es el destino?- Le preguntó tras unos minutos.
-No lo se, creo que si.
-¿Sabes lo que es un Alma Gemela?
-No.
-Un Alma Gemela es una persona exactamente igual a ti. Se a criado, y crecido como tú. Son pocos los que alguna vez encuentran a su Alma Gemela. Pero tú eres uno de ellos.
-¿Eso significa que Ana es mi Alma Gemela?- Pregunto emocionado Fernando.
-Así es. Pero contrario a lo que crees nunca podrás estar con ella.
-¿Qué?
-Las Almas Gemelas son como dos polos del mismo signo. Ustedes han vivido incontables vidas encontrándose a través de la historia, pero su condición les impide estar juntos. Se repelen entre si, cada nueva vida que ganan uno de los dos muere. Es un destino horrible, pero muchos matarían por él.
Fernando se sintió muy desgraciado. ¿Acaso nunca podría estar con Ana?
-¿Cómo sabe todo esto?
-Porque yo soy el encargado de matar a uno de ustedes cada vez. Pero estoy cansado de ello. No quiero que esto siga, sin embargo es mi destino también o mi “karma” si así lo prefieres. Siempre observe sus vidas como un cuento de hadas sin final bello. Pero ahora es mí deber informarte que uno de ustedes debe morir, estoy aquí para que tu decidas quien de los dos será.
Fernando lo miró largamente.
-Si yo muero, ¿Ana vivirá?
-Así es, y me encargare de que ella lo sepa.
Lo pensó un momento. Por alguna razón no dudaba que el anciano decía la verdad.
-Está bien. Seré yo.- Dijo decidido.
-Eres muy bueno muchacho.
Acto seguido sacó un arma, se la coloco en el corazón, y disparo.
Fernando cayó, sin dolor, muerto en la calle.
El anciano se transformo entonces en una gorda y fea mujer, luego en un musculoso, y ebrio francés, y finalmente en un aristócrata japonés.
-Pobres.- Dijo. Y desapareció.

2 comentarios:

Cassandra dijo...

Hola Gaby!! Aviso: soy RO..
Tres historias excelentes y ese final muy muy bueno!
Me gustó mucho lo que escribiste y cuanta razón al decir que no era apto para románticos jaja! Además me quedaron re picando dos palabras que usaste..DESTINO y ALMAS GEMELAS..parecen tan sencillas pero en realidad significan tanto y cuantas preguntas que hay entorno a ellas! Será que el destino está es escrito o será que, como dice esa frase tan conocida, cada uno es artífice de su propio destino?? - y así puedo seguir hasta mañana con todas las preguntas que se me están ocurriendo, je, así que mejor me detengo acá mismo! - Y será que realmente existe nuestra alma gemela en algún lugar del mundo..?!? Bueno, me encantaría hallar una respuesta que me resulte totalmente convincente (cosa que no ha sucedido hasta el momento, je..) mientras tanto, espero y espero..
Bueno Gaby, te felicito por tu texto!! nos estamos viendo..saluditosh!

Unknown dijo...

Aviso: Soy Cato jaj.
Increible resolución y final.
Mientras avanzaba por los distintos relatos veia que todo terminaba mal, en tragedia.
Me gustaria encontrar otro texto acerca de almas gemelas o algo similar, ya que solo se mostro al final de la historia y es un tema muy interesante! (bueno, al menos eso creo yo).
Acerca de lo que decia el anciano: "Un Alma Gemela es una persona exactamente igual a ti. Se a criado, y crecido como tú. Son pocos los que alguna vez encuentran a su Alma Gemela. Pero tú eres uno de ellos."
Igual no creo, claro que puede haber coincidencias increiblemente asombrosas. Ciertos aspectos pueden ser iguales (aunque todavia me es dificil creerlo, por algunas teorias que tengo por ahi) pero siempre en algo va a estar la diferencia.
Bueno, en fin, me voy yendo.
Espero que sigas escribiendo, por que me gusta mucho leerte!
Saludos.